Los juguetes son instrumentos para el desarrollo y felicidad de los niños. Jugar es un derecho de la infancia reconocido por la ONU desde 1959. Les da la oportunidad de aprender y conocerse, el desarrollo de una actividad ayuda al niño a saber cómo se desempeña ante nuevas acciones, descubre como es su forma de actuar y de interactuar con los demás. 

Como dice E. Goldschmied, si observamos detenidamente a un niño cuando juega, nos sorprenderá la concentración profunda que tiene y el placer inmediato que le proporciona, la misma concentración que nosotros consideramos necesaria para llevar a cabo un buen trabajo.

Gracias al juego, se desarrolla la imaginación, la capacidad creativa. El juego constituye el núcleo esencial del desarrollo, ya que, sin experimentación, sin manipulación, el niño no puede explorar ni descubrir nuevas cosas. 

El juego es motor de actividad física del niño. Es también un medio de socialización primario. A través de los juguetes se establecen las primeras interacciones con el adulto, primero, y con sus iguales, después. Un poco más tarde, a través del juego, el niño puede exteriorizar e interiorizar sus emociones, sentimientos y creatividad.

Es desde el juego donde el habla pública del niño comienza a hacerse lenguaje interno para auto-dirigir su conducta y planificarse, y lenguaje externo para tomar iniciativas, discutir, negociar, llegar a acuerdos. Por ello, el juego simbólico es usado como herramienta para la evaluación del desarrollo madurativo. Y, por último, el juguete proporciona momentos de felicidad y ocio, lo que incide directamente en su autoestima y bienestar.

Para Piaget el niño nace en un medio que condiciona su conducta, crece con una serie de factores sociales que estimulan el desarrollo del niño en mayor o menor medida y desarrolla un nivel madurativo propio, diferente al de los demás.

Este autor divide las diferentes formas de relación niño-juego, en los siguientes estadios:

  1. Estadio Sensoriomotor, entre los 0 y los 2 años: Predomina el juego funcional o de ejercicios. Al principio el niño solamente reacciona frente a los reflejos, pero progresivamente experimenta utilizando su propio cuerpo como herramienta, repite acciones e incorpora el manejo y descubrimiento de objetos en sus movimientos.
  2. Estadio Preoperacional, entre los 2 y los 6 años: Se caracteriza por el desarrollo del juego simbólico. El niño juega a imitar: juega a que cocina, a ser mamá y papá, a que es doctor, etc.
  3. Estadio de las operaciones concretas, entre los 6 y 12 años: En este estadio se desarrolla el juego de reglas. 

 

Ana Verónica Martínez Abadía

Psicopedagoga de Moms&Tots

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